/PANTONE 2017 (EMEA)
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La percepción del color

La combinación del ojo y el cerebro humanos traduce la luz en color. Los receptores de la luz en el ojo transmiten los mensajes al cerebro, que produce las sensaciones familiares del color.

Cross Section of the Eye Color Reflectivity

 Newton observó que el color no es inherente a los objetos, sino que la superficie de un objeto refleja determinados colores y absorbe otros. Los humanos recibimos únicamente los colores reflejados.

Red Green Blue Light Esto quiere decir que el rojo no está en la manzana. La superficie de la manzana refleja las longitudes de onda que vemos como rojo y absorbe el resto. Un objeto se muestra blanco cuando refleja todas las longitudes de onda y un objeto nos resulta negro cuando las absorbe todas.

Rojo, verde y azul son los colores primarios aditivos del espectro de color. La combinación de cantidades proporcionadas de luz roja, verde y azul también produce un blanco puro. Al variar la cantidad de luz roja, verde y azul es posible producir todos los colores del espectro visible.

 La retina, que se considera una parte del propio cerebro, está cubierta por millones de células sensibles a la luz, algunas de ellas con forma de bastones y otras con forma de cono. Estos receptores procesan la luz en impulsos nerviosos y la transmiten por la corteza al cerebro a través del nervio óptico.

¿Alguna vez se ha preguntado por qué su visión periférica es menos nítida y colorida que su visión frontal? La razón radica en los bastones y conos. Los bastones se concentran en el borde de la retina, y hay más de 120 millones de ellos en cada ojo. Los bastones transmiten fundamentalmente la información en blanco y negro al cerebro. Puesto que son más sensibles a la luz tenue que los conos, el humano pierde la mayor parte de la visión del color en condiciones oscuras y su visión periférica es menos colorida. Son los bastones los que ayudan al ojo a ajustarse cuando se accede a una habitación oscura.

Los conos se concentran en el centro de la retina, y su número es inferior en la periferia. Los seis millones de conos de cada ojo se encargan de transmitir los mayores niveles de intensidad lumínica y crear la sensación de color y la nitidez visual. Existen tres tipos de células cónicas, cada una de ellas sensible a longitudes de onda de luz largas, medias o cortas. Estas células, en combinación con las células nerviosas de conexión, aportan al cerebro información suficiente para interpretar y nombrar los colores.

El ojo humano es capaz de percibir más variaciones en colores cálidos que en colores más fríos. La razón es que más del dos tercios de los conos procesa las longitudes de onda de luz más largas (rojos, naranjas y amarillos).

 

Prácticamente el 8% de los hombres y el 1% de las mujeres sufren algún tipo de trastorno en la percepción del color. La mayoría de personas que padecen deficiencias de color no son conscientes de que los colores que perciben como idénticos son distintos para otras personas. Aunque muchos sí perciben los colores, determinados colores se transmiten al cerebro de forma distinta.

La deficiencia de color más frecuente es el dicromatismo del rojo y el verde, lo que provoca que estos dos colores se perciban como indistinguibles. Otras deficiencias afectan a otros pares de colores. Las personas con daltonismo total son muy pocas. 

Los pájaros, los peces y muchos mamíferos perciben el espectro completo. Por su parte, algunos insectos, como las abejas, son capaces de percibir colores ultravioletas invisibles para el ojo humano. De hecho, el camuflaje de color, uno de los mecanismos de supervivencia preferidos por la naturaleza, depende de la capacidad del depredador para distinguir los colores. El objetivo es confundir al depredador mediante la igualación del color de la presa. Hasta hace poco tiempo se creía que los perros no percibían ningún color. Sin embargo, estudios recientes demuestran que los perros pueden diferenciar entre rojo y azul e incluso pueden percibir sutiles diferencias de tonos azules y violetas.

La combinación del ojo y el cerebro humanos traduce la luz en color. Los receptores de la luz en el ojo transmiten los mensajes al cerebro, que produce las sensaciones familiares del color.