/PANTONE 2017 (EMEA)
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Las características del color

Las características del color

Atributos del color
Literalmente hay millones de colores. Pero por suerte pueden dividirse en unas cuantas familias. Además, es posible describir cada color a partir de tres atributos principales: matiz, saturación y brillo.

El matiz se identifica como la familia del color o el nombre del color (como rojo, verde, púrpura, etc.) y está directamente relacionado con la longitud de onda del color.

La saturación es una medida de la pureza de un color o de su apariencia nítida o apagada.

El brillo, también denominado luminosidad o valor, es el tono (oscuro) o el tinte (claro) de un color. Las zonas de un objeto con un color homogéneo en condiciones de luz directa tienen un brillo más elevado que las áreas en sombra.

Clasificación del color
El concepto de disco de color, inventado por Isaac Newton, dispone el espectro de color en un círculo. Desde entonces, se ha utilizado el disco de color como una herramienta para comprender las relaciones del color y crear esquemas de color armoniosos. El disco de color muestra claramente qué colores son cálidos y cuáles fríos, complementarios, complementarios adyacentes y análogos. Los diagramas de las siguientes páginas ilustran cada uno de estos conceptos.

Color Wheel Los colores fríos varían del azul al violeta y se encuentran en la mitad del disco de color con longitudes de onda más cortas. Los colores fríos tienen un efecto relajante. Suelen emplearse en fondos para compensar zonas más pequeñas de colores cálidos. En combinación, los colores fríos pueden aparecer como limpios y frescos y transmiten tranquilidad y presencia. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el uso de los colores fríos brillantes genera más excitación que los colores fríos claros, medios u oscuros.

Los colores cálidos varían del rojo al amarillo y se encuentran en la mitad del disco de color con longitudes de onda más largas. Los colores cálidos son activos, agresivos y captan la atención. Estimulan las emociones, motivan y parecen sobresalir de la pantalla o página.

Los colores complementarios se sitúan en posiciones opuestas entre sí en el disco de color, y se complementan o mejoran. Los pintores impresionistas del S. XIX con frecuencia incluían puntos de pigmentos complementarios puros en la superficie de un color para dar vida al mismo. Aunque estos puntos no resultaban evidentes para el espectador, el color se mostraba con especial viveza.

Al mezclarlos en partes iguales, los complementos sustractivos, como las pinturas, deben generar un color negro o gris en teoría. En la práctica, los pigmentos nunca son perfectos, y el resultado es un marrón barro.

El uso de colores complementarios en una imagen resulta especialmente agradable al ojo. La sensación es que los colores parecen combinar de forma natural. El uso más eficaz de los colores complementarios es permitir que uno domine dotándole de un área mayor o una saturación más completa, y utilizar el otro como acento.

Color Wheel with Red Highlight

Los complementarios adyacentes (también denominados colores de contraste o triada) se sitúan a ambos lados del color complementario en el disco de color. Estos colores ofrecen las mismas ventajas que los colores complementarios, aunque su efecto es más sutil. Puesto que dos de los colores son muy similares, el uso de colores completamente saturados puede resultar muy potente. Se recomienda diluir la saturación usando tonos más oscuros o tintes más claros para unificar los colores.

Los esquemas de colores análogos utilizan los colores adyacentes en el disco de color, y que por tanto tienen un matiz similar. Por ejemplo, los azules, los azules verdosos y los verdes son análogos. Al usar colores análogos en una presentación, se recomienda hacer que un color sea el dominante para evitar confusión y utilizar el resto de colores como acento.

Un esquema de color monocromático utiliza un único matiz con variaciones únicamente en la saturación y el brillo. Estos esquemas de color producen imágenes sencillas sin discordancia. Sin embargo, si se pretenden utilizar colores monocromáticos en materiales gráficos corporativos, es importante garantizar que se cuenta con el contraste necesario para facilitar una distinción clara por parte del público que permita enfatizar los puntos destacados. Este punto es también pertinente en el caso de los materiales gráficos acromáticos, que utilizan blanco, negro y tonos de gris.

Los esquemas de color acromáticos no tienen ningún color, sino que utilizan el negro, el blanco y los tonos de gris para representar los colores. También puede ser que, aunque el material gráfico se presente en color, resulte necesario producir impresos en blanco y negro. En este caso, se recomienda revisar cada impreso detenidamente para comprobar su legibilidad, ya que la traducción de los colores a una escala de grises no siempre es previsible. Si la imagen en escala de grises no es lo suficientemente clara, puede ser necesario sustituir los bloques de color con estampados para incrementar la legibilidad.

Armonía del color
Tanto en el arte como en la música, la armonía se deriva de una configuración agradable de distintas piezas. La ciencia de la armonía del color se remonta a 1893, cuando Chevreul publicó ""Los principios de la armonía y el contraste de los colores"".

La ciencia de la armonía de los colores categoriza los colores y determina agrupaciones armoniosas, como complementarios, complementarios adyacentes, triadas y analogías. El punto en el que la ciencia se convierte en arte es al determinar cómo usar estos colores, en qué proporciones y en qué orden.

Tanto en el color como en la música, los contrastes se intensifican entre sí. Los colores complementarios hacen aflorar los atributos de cada uno. Así, el blanco resulta más claro sobre un fondo negro y el azul resalta la calidez del naranja; los matices opuestos captan la atención con especial fuerza. El contraste de matiz puede provocar tensión en la imagen si se utilizan colores completamente saturados. Los colores complementarios pueden armonizarse reduciendo la saturación o mezclando un poco de cada color con el otro.

Esta tensión es más notable cuando entran en contacto grandes zonas de colores complementarios. Leonardo da Vinci fue el primero en estudiar este efecto, conocido como contraste simultáneo. En términos generales, resulta perturbador y debe evitarse. Al separar las grandes zonas de colores complementarios mediante una fina línea de blanco neutro, gris o negro se matiza este efecto.

La variación de la saturación o el brillo de un color puede provocar contrastes entre claro y oscuro. Si se trabaja simplemente con colores complementarios y análogos, resulta sencillo crear un esquema de color armonioso. Se recomienda prestar atención a la saturación y el brillo de los colores para evitar contrastes imprevistos o para crearlos de forma deliberada. Si dos colores son equivalentes en términos de saturación y proporción, el color dominante será aquel cuyo brillo resalte más en relación con el fondo. De forma similar, si dos colores tienen un brillo idéntico, el color dominante será aquel cuya saturación se desvíe más de la del fondo."